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Cómo convertir con IA el histórico de proyectos visados en una base de conocimiento, sin mezclar expedientes

Equipo Tecnea

Tecnea

Cómo convertir con IA el histórico de proyectos visados en una base de conocimiento, sin mezclar expedientes

Un estudio de arquitectura o una ingeniería con años de trabajo tiene resuelta buena parte de lo que le piden en cada encargo nuevo: la memoria constructiva de un edificio parecido, la justificación del CTE de un uso que ya proyectó, el detalle de una fachada o el pliego de un tipo de obra. El problema es encontrarlo: está repartido en carpetas por año, en PDF y en versiones de las que ya nadie recuerda cuál fue la buena.

Con IA, ese histórico se convierte en una base de conocimiento que se consulta en lenguaje normal y responde citando el proyecto, el documento y la página. Para que sea útil hay que hacer antes tres cosas: separar cada expediente, distinguir lo visado de los borradores y registrar con qué normativa se hizo cada proyecto.

Qué documentos sirven

  • Memorias descriptiva, constructiva y de cálculo. Es lo que más se reutiliza.
  • La justificación del CTE por documentos básicos: seguridad estructural, seguridad en caso de incendio, seguridad de utilización y accesibilidad, salubridad, protección frente al ruido y ahorro de energía.
  • Pliegos de condiciones, mediciones y presupuestos, incluidos los ficheros BC3, que se leen partida a partida.
  • Documentación de obra: actas de visita, informes de dirección de obra, certificaciones y certificados finales de obra.
  • Planos en PDF. Se aprovecha su texto: cajetines, leyendas, cotas escritas y notas. La geometría del dibujo no se interpreta como en un programa de CAD.
  • Proyectos antiguos escaneados. Se leen con reconocimiento de texto, con más errores cuanto peor es el escaneo.

Paso a paso

  1. Inventario. Qué proyectos hay, dónde está cada uno y en qué formato. No hace falta digitalizar todo el archivo el primer día: se empieza por los proyectos más parecidos a lo que se encarga hoy.
  2. Una ficha por expediente. Cada proyecto entra con sus datos: uso, superficie, municipio, año, cliente y estado. Así la búsqueda puede filtrar («viviendas plurifamiliares en Madrid desde 2020») y el sistema sabe a qué proyecto pertenece cada página.
  3. Lo visado, separado de los borradores. Solo lo visado o firmado entra como referencia. Los borradores pueden incorporarse, pero marcados, para que nunca se tomen por la versión buena.
  4. La normativa de cada proyecto. Un proyecto de 2012 se hizo con una exigencia de ahorro de energía distinta de la actual: el CTE se aprobó en 2006 y ese documento básico se actualizó en 2013 y en 2019. El sistema guarda con qué versión se hizo cada proyecto y avisa cuando una solución antigua ya no cumple la normativa vigente.
  5. Respuestas con su fuente. Cada respuesta cita el expediente, el documento y la página, para comprobarla en un clic. Si algo no está en el histórico, lo dice, sin inventarlo.
  6. Permisos. Cada persona ve los expedientes que le corresponden, y los proyectos con cláusulas de confidencialidad quedan fuera de la búsqueda general.

Sin mezclar expedientes

Es el error más grave y el más fácil de cometer: que la IA tome la superficie de un proyecto y la ponga en la memoria de otro. Se evita separando tres cosas:

  • El criterio y las soluciones reutilizables: cómo resuelve tu estudio una justificación, un detalle constructivo o la redacción de un apartado. Esto sí se reutiliza.
  • Los datos exclusivos de cada expediente: propietario, parcela, superficies e importes. Nunca pasan a otro documento.
  • La normativa con la que se hizo cada proyecto, para contrastarla con la vigente.

Así funciona el asistente documental con IA para arquitectura e ingeniería: reutiliza criterio y redacción, nunca los datos de un cliente.

Qué se le puede preguntar

  • «¿Cómo justificamos la evacuación en el último aparcamiento que proyectamos?»
  • «Busca un detalle de encuentro de fachada ventilada con forjado y dime en qué proyectos lo usamos.»
  • «Prepara la memoria constructiva de esta vivienda a partir de las dos más parecidas que hemos visado.»
  • «¿Qué partidas de impermeabilización usamos en las cubiertas planas de 2023?»

Las respuestas son borradores con su fuente. El técnico decide qué se usa y firma el documento.

Lo que conviene evitar

  • Subir el archivo a una IA de uso general. Los proyectos llevan datos de propietarios y promotores, y su diseño es del estudio. El histórico debe estar en un entorno privado, con los datos en la Unión Europea y sin que se usen para entrenar modelos (dónde se procesan los datos).
  • Mezclar borradores y versiones visadas sin marcarlos.
  • Dar por buena una solución antigua sin revisar con qué normativa se hizo.
  • Esperar que calcule o dibuje. Redacta a partir de los resultados de los programas del estudio; el cálculo y el dibujo siguen en ellos.

Cómo se empieza y cuánto cuesta

Se empieza con una muestra: los proyectos más parecidos a los encargos actuales y una familia de documentos, por ejemplo las memorias constructivas o las justificaciones del CTE. Con ella se mide cuánto tiempo ahorra cada documento, incluido el de revisión, antes de cargar el resto del archivo.

En Tecnea, la prueba de concepto empieza en 850 €, el desarrollo completo va de 5.000 a 20.000 € y la cuota mensual, desde 250 € (qué incluye cada importe). Más casos del sector en IA para estudios de arquitectura y para ingenierías.

Preguntas frecuentes

¿Hay que digitalizar todo el archivo?

No. Se empieza por los proyectos más útiles y el resto se incorpora poco a poco. Lo que ya está en PDF con texto se aprovecha directamente, y lo escaneado se lee con reconocimiento de texto.

¿Entiende los planos?

Lee su texto (cajetines, leyendas, cotas escritas y notas) y los referencia, pero no interpreta la geometría como un programa de CAD.

¿Sirve para una ingeniería?

Sí. El método es el mismo con memorias técnicas, anejos de cálculo, informes de dirección de obra y certificaciones.

¿Qué pasa con los proyectos hechos con normativa derogada?

Siguen siendo útiles como referencia de criterio. El sistema indica con qué versión de la normativa se hicieron, para que el técnico compruebe qué ha cambiado.

Si quieres ver cómo quedaría con tu histórico, cuéntanos cuántos proyectos tiene tu estudio y cómo los guarda.

Este artículo es informativo. Tecnea desarrolla asistentes documentales a medida para estudios de arquitectura e ingenierías, así que tenemos interés comercial en el tema. Las referencias al CTE resumen sus versiones y no sustituyen la consulta del texto vigente.

Fuentes

  1. Real Decreto 314/2006, de 17 de marzo, por el que se aprueba el Código Técnico de la Edificación: boe.es
  2. Orden FOM/1635/2013, de 10 de septiembre, por la que se actualiza el Documento Básico DB-HE «Ahorro de Energía»: boe.es
  3. Código Técnico de la Edificación, «El CTE en el BOE» (incluye el Real Decreto 732/2019): codigotecnico.org

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